SANTO AÑO MISIONERO EN CENTROAMÉRICA
PLAN DE TRABAJO
HACIA EL CAM 2 - COMLA 7
OBJETIVO:

FORTALECER LA VIDA DE LAS IGLESIAS PARTICULARES DE AMÉRICA CENTRAL
PARA QUE TESTIMONIANDO LAS RIQUEZAS DE SU PATRIMONIO CRISTIANO Y CULTURAL
IMPULSEN LA EVANGELIZACIÓN DENTRO Y MÁS ALLÁ DE SUS FRONTERAS


PERFIL DEL AÑO MISIONERO

ETAPAS

a.
Un tiempo de preparación de todo el Pueblo de Dios antes de la celebración del Congreso Americano Misionero 2. Por ello, comenzará en el Adviento del año 2002 y culminará en el Congreso mismo, en noviembre del 2003.

b.
Un tiempo de gracia que ponga en evidencia la eficacia que tiene el evangelio en nuestros días para transformar a la persona y a la sociedad.

c.
Una oportunidad para compartir la riqueza del Evangelio de la vida. Nuestras Iglesias centroamericanas nacieron y en gran parte se han desarrollado gracias a la acción misionera de otras iglesias. Ahora al comienzo del tercer milenio ha llegado la hora de que diócesis, parroquias, comunidades, grupos apostólicos, familias, laicos y laicas compartan también su riqueza. (Cfr. EAm.74).

d.
Un periodo de siembra según el espíritu y la dinámica de las primeras comunidades cristianas, de modo que podamos seguir escribiendo el libro de los Hechos de los Apóstoles en nuestras Iglesias de América Central. "Cuando releemos los Hechos de los Apóstoles, nos impresiona el fervor con que el primer núcleo apostólico esparcía a manos llenas, con la fuerza del Espíritu, la semilla de la Palabra". Será entonces la ocasión para "recuperar el entusiasmo pentecostal del anuncio". (Audiencia de Su Santidad Juan Pablo II a los participantes en el Jubileo de los Obispos, n. 5.7, Octubre 2000)

e.
Un tiempo capaz de impulsar el logro de las metas y objetivos pastorales que las Conferencias Episcopales y las diócesis se han trazado en sus planes globales de pastoral. La llamada a reanimar la conciencia misionera en este periodo no significa abandonar las prioridades pastorales que cada Iglesia particular va implementando, al contrario significa potenciarlas.

f.
Ha de ser vivido al ritmo del Año Litúrgico para que emerja con fuerza la naturaleza misionera de la Iglesia, puesto que la Iglesia peregrinante tiene su origen en la Misión del Hijo y la misión del Espíritu según el plan de Dios Padre. (Cfr. AG, 2)

g.
Que propicie experiencias diversas de solidaridad y de comunión entre nuestros pueblos para luchar contra el subdesarrollo, le extrema pobreza y la exclusión, inspirándonos en el testimonio de nuestros mártires y en los valores que caracterizan a nuestras comunidades.

a. PREPARACIÓN
1. Información: Comunicar a las comunidades cristianas y población en general sobre la celebración del Año Misionero.

2. Organización: A partir del segundo encuentro centroamericano de Vicarios de Pastoral y de Directores Diocesanos de misiones, constituir la Comisión Centroamericana para el Año Misionero. En cada país se debe constituir una subcomisión que este dispuesta a animar a nivel nacional el evento, igualmente en cada diócesis y parroquia. Además elaborarán diversos materiales de apoyo adaptándolos a la realidad de sus comunidades.

3. Concientización: Involucrar desde ahora a los agentes de pastoral de nuestras diócesis secundando el entusiasmo misionero del obispo.
b. CONVOCATORIA: el día 19 de Mayo, El SEDAC anuncia la celebración del Año Misionero. Emitirá un documento que lleve a la reflexión y al compromiso de todo el pueblo de Dios en la celebración del Año Misionero.

c. A partir de dicho anuncio en cada diócesis se inicia la fase de MOTIVACION y FORMACIÓN DE LOS MISIONEROS. Se sectoriza la parroquia, tanto en el área urbana como rural. Se eligen los misioneros y misioneras para cada sector.

d. INAUGURACIÓN DEL AÑO MISIONERO EN CENTRO AMERICA. El día 28 de noviembre el SEDAC oficialmente declara la apertura, desde el país en el que estarán realizando su Asamblea Plenaria anual, dándole la mayor cobertura posible en los medios de comunicación social a este acto.

e. Durante diciembre se sugiere que cada DIÓCESIS tenga un acto celebrativo para dar INICIO a la celebración del AÑO MISIONERO.

f. Durante el mes de enero, VISITA A TODAS LAS FAMILIAS DEL SECTOR, visita cordial, para anunciar la misión que se realizará, para compartir la Buena Noticia.

g. De febrero a junio comienzan los encuentros con las familias del sector una vez a la semana. Esta sería la PREMISION. Se continúa visitando y animando a participar a todas las familias.
En esta fase se estudia los 9 temas del Congreso con los agentes de pastoral y fieles más comprometidos de la Iglesia mediante un encuentro semanal.

De igual modo se favorecen encuentros de reflexión y de oración con el pueblo de Dios desde la PALABRA, según la propuesta que nos hace "Anuncia la Buena Noticia". Al final de cada tema se plantean preguntas que conduzcan a la reflexión y al compromiso, en la COMUNIÓN, EN LA MISION y EN EL TESTIMONIO, siguiendo la metodología del VER, JUZGAR Y ACTUAR. Esta fase estaría concluyendo con JORNADAS MISIONERAS, en los SECTORES en que se ha dividido la parroquia.
h. De junio a agosto se celebra la SEMANA MISIONERA EN CADA PARROQUIA. Es una semana de "entrega a Dios" con la ayuda de misioneros de parroquias vecinas. Esta SEMANA MISIONERA, se ha de estructurar en torno a las prioridades pastorales de la diócesis, asumidas desde una perspectiva o dimensión misionera.

i. En agosto se sugiere celebrar ENCUENTROS MISIONEROS por DECANATOS o VICARIAS.

j. Septiembre se dejaría para ASAMBLEAS MISIONERAS DIOCESANAS.

k. En octubre se estarían celebrando las ASAMBLEAS NACIONALES DE MISIONES. El documento que salga de esta asamblea será el que los participantes al Congreso llevarán para sus aportaciones en los centros temáticos.

l.
CELEBRACIÓN DEL CAM2-COMLA7.

m. POSTMISION. De diciembre del 2003 a Junio del 2004 (fiesta de Pentecostés) se entrega a las familias, comunidades, sectores, parroquias, decanatos, diócesis y países los trabajos y conclusiones del CAM2-COMLA7. Además será la oportunidad para insertar en los planes de pastoral la dimensión misionera de la Iglesia.


MOTIVOS

DESTINATARIOS

PARTICIPANTES

a. Fortalecer la comunión. La misión hace comunión. La comunión fecunda la misión. No hay Iglesia-Comunión sin Misión ni hay Misión Evangelizadora sin Comunión. La Misión arraiga en el misterio de la Trinidad.

b. Potenciar la misión ad gentes, ad extra e ad intra, de manera que en las Iglesias particulares de Centro América se fortalezca la responsabilidad misionera.

c. Impulsar la tarea misionera de la Iglesia desde la memoria de la riqueza martirial de las Iglesias de Centro América, que aunque pobres y pequeñas, han dado testimonio de su fe.

d. Que todos los católicos de las Iglesias locales de Centro América tomen conciencia de su vocación misionera, partiendo del mandato de Jesús: Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación.

e. Dar un renovado impulso a la nueva evangelización desde los laicos que nos permita contrarrestar el avance de las sectas.

Todos por igual: católicos, católicos alejados y no católicos, para que también ellos tengan la oportunidad de entrar en contacto con la Buena Nueva de Jesús. Todos han de ser llamados a participar en esta actividad que busca movilizar a toda la diócesis: laicos, hombres y mujeres, jóvenes y señoritas, niños y niñas. Religiosos y religiosas, sacerdotes, diáconos y seminaristas, indígenas, afroamericanos, emigrantes, familias y enfermos misioneros.

Cada parroquia ha de convocar a sus laicos y laicas mas comprometidos, a la gente de los movimientos y las comunidades cristianas, a las personas de las asociaciones y cofradías para participar en el desarrollo de la misión.

SIMBOLOS

a. Imagen del Cristo Negro de Esquipulas y N. S. de Guadalupe, iniciarían la peregrinación el día 28 de noviembre, cuando se inicia el Año Misionero partiendo desde la Diócesis de Darién, Panamá para llegar a Guatemala en la apertura del Congreso el 24 de noviembre del 2003.

b. Cada país escoge la imagen o el signo que estaría peregrinando, recorriendo todas las diócesis, durante el Año Misionero. Guatemala propone los restos del Beato Hermano Pedro de San José de Betancourt.

c. A cada hogar visitado se ha de dejar un signo o imagen que haga recuerdo del Año Misionero.


Valle de Ángeles, Honduras, 5 al 8 de febrero 2002

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