Oración para el II Congreso Americano Misionero


Padre bueno y misericordioso,
te alabamos por el gran don de la vida,
que tú concedes generosamente
y proteges desde su inicio hasta su ocaso natural.

Te damos gracias por tu Hijo Jesucristo,
que se hizo uno de nosotros y dio su vida como Buen Pastor,
para congregarnos en la Iglesia, tu gran familia,
y salvar a los hombres y mujeres de todos los tiempos.

Envíanos la luz y la fuerza de tu Espíritu
para que, confirmados en la fe y robustecidos en el amor,
vivamos en santidad de vida y con alegre esperanza
el compromiso cristiano y misionero de nuestro bautismo.

Padre bueno y misericordioso, rejuvenece a tu Iglesia en América
con el impulso apostólico de las comunidades y grupos cristianos,
para anunciar dentro y fuera del Continente
el Evangelio de Jesús, luz y esperanza de los pueblos.

Bendice la preparación del II Congreso Americano Misionero
y haz que, con nuestra vida de fe y el testimonio personal,
proclamemos con nuevo ardor a Cristo, Camino, Verdad y Vida,
en los diferentes ambientes de la sociedad actual.

Padre bueno y misericordioso, concédenos en este Ańo Misionero
los dones de tu Espíritu como en un nuevo Pentecostés.
Te lo pedimos por intercesión de María, Madre nuestra,
Y de los Santos y Santas de nuestro Continente. Amén.

Roma, 19 de mayo, solemnidad de Pentecostés, de 2002

Joannes Paulus II