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UN CAMINAR DE DOS AÑOS Y MEDIO "Las Iglesias particulares de América están llamadas a extender su impulso evangelizador más allá de sus fronteras continentales. No pueden guardar para sí las inmensas riquezas de su patrimonio cristiano. Han de llevarlo al mundo entero y comunicarlo a aquellos que aún lo desconocen" (E in A, 74). Por ello, el Objetivo General del Congreso es: Animar la vida de las Iglesias particulares del Continente para que, desde su experiencia evangelizadora, asuman responsable y solidariamente el compromiso de la misión "Ad Gentes". El objetivo de este encuentro es: 1) Impulsar la preparación del CAM2-COMLA7 en América Central; 2) Implementar los mecanismos más adecuados para la celebración del Santo Año Misionero. Para lograr este objetivo tenemos que saber exactamente en que parte del camino estamos, es decir el tramo de camino que ya hemos recorrido, y cuál el que aún nos falta por recorrer. Es lo que me propongo hacer en esta intervención, que divido en varios puntos. De esta manera será más fácil recorrer este camino. EL PUNTO DE PARTIDA 1.- En Paraná se designa a Guatemala como Sede y a toda América Central responsable de la preparación del Congreso. Para nuestro Congreso Misionero todo parte de Paraná, Argentina. En efecto, del 28 de septiembre al 3 de octubre se celebró en esta ciudad, el Primer Congreso Americano Misionero (CAM1) o el Sexto Congreso Misionero Latinoamericano (COMLA6). De Guatemala participó una pequeña delegación de siete personas, que no imaginaba regresaría a su país con un enorme compromiso eclesial sobre sus hombros: preparar y celebrar el próximo Congreso Americano Misionero (CAM2 = COMLA7). Se nos daba al mismo tiempo una doble gracia de Dios: participar, por una parte, en un encuentro misionero, donde se contagia "el gusto por la misión", o "la prioridad de la misión", más aún "el deber de la misión a todos los pueblos", o "el compromiso misionero 'ad gentes'" y la disponibilidad para preparar el próximo Congreso Misionero de tal manera, que llegue a constituir un acontecimiento motivador para que quienes participan en él desde su preparación sientan la urgencia de anunciar a Cristo en todos los pueblos de la tierra, porque "la Misión se halla todavía en los comienzos y debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio" (RM1). Y que este acontecimiento motive a obispos, presbíteros, consagrados y consagradas, laicos y laicas, incluso a familias, para aceptar este desafío misionero. Afortunadamente, un hecho singular aliviaba esta enorme carga para un pequeño país: la preparación de este Congreso se confiaba a todos los países de América Central. Lo cual significa que la gracia de renovarnos ante la prioridad de la misión, tocaba las puertas de todas las Iglesias particulares de América Central. Los signos son importantes y algunas veces se entienden más fácilmente que los discursos. Los delegados que estaban en Paraná con su alegría y su ovación nos estimularon a aceptar el desafío. Y la pequeña delegación de Guatemala tuvo un signo filial y mariano que describe así uno de los participantes el P. Víctor Manuel Ruano: "Una vez clausurado el Congreso, con el corazón cargado de emoción, nos dirigimos al santuario de nuestra Señora de Luján para invocar la intercesión de la Madre y Reina de los argentinos y ofrecer nuestra total disponibilidad de llevar a feliz término la tarea que se nos había confiado". El compromiso ante el Congreso nace a los pies de María, que repite las palabras del Evangelio: "Hagan lo que Él les diga". 2.- Signos episcopales. Los obispos sumaron sus propios signos. El primero fue el de la Conferencia Episcopal de Guatemala que, en dos momentos seguidos, asumió decididamente el compromiso ante el Congreso. El primero, fue en el momento de ser consultados desde Argentina tanto el presidente como el secretario general. La respuesta de ambos fue positiva e inmediata. El segundo momento, fue en el seno de la Asamblea Plenaria Ordinaria del 17 y 18 de octubre, en la cual la Conferencia Episcopal de Guatemala dio su aprobación oficial y ofreció su disponibilidad ante los desafíos de preparar y celebrar el Congreso. El segundo signo, es el compromiso ya no sólo del episcopado guatemalteco, sino de todos los obispos de América Central reunidos en Honduras del 22-26 de noviembre, para la reunión anual del Secretariado de Obispos de América Central (SEDAC) de preparar e impulsar el próximo Congreso Americano Misionero a celebrarse en Guatemala, a finales de noviembre del año 2003. En estas ocasiones se oyeron calificativos con relación a este acontecimiento, tales como, que es un kairós para América Central, un paso de Dios y de su Espíritu en nuestra región para despertar en las diócesis el impulso misionero hacia los alejados y hacia los que aún no conocen a Cristo. Al comienzo del nuevo milenio vale la pena destacar el carácter de comunión y de compromiso de todas las Iglesias particulares de toda América Central que iba tomando el Congreso a sólo un mes de haber recibido la designación el istmo centroamericano. Nuestras Iglesias manifestaron estar dispuestas a ponerse todas ellas en "estado de misión".FASE PREPARATORIA 3.- Anuncio oficial de la fecha del Congreso y nombramiento del primer obispo responsable. En enero del año 2000, los obispos designan como obispo encargado de llevar adelante esta responsabilidad a Monseñor Mario Enrique Ríos M., nombrándole Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones. En el mensaje que los Obispos de Guatemala dirigieron al pueblo de Dios, al concluir su Asamblea, decían: "Con inmensa alegría queremos recordar que Guatemala ha sido elegida como sede para la celebración del Congreso Americano Misionero, CAM2, que, Dios mediante, tendrá lugar del 20 al 30 de noviembre del año 2003, con la participación de delegados de todos los países de América, y cuya organización ha sido encomendada a los obispos del área centroamericana". 4.- El encuentro de evaluación en Quito. Pocos días después, del 14-17 de febrero del 2000, se lleva a cabo en Quito, Ecuador, el Encuentro de Presidentes de Comisiones Episcopales de Misiones y Directores Nacionales de OMP convocados por el DEMIS para evaluar el recién pasado COMLA 6 = CAM 1. De este encuentro se sale con un desafío y un objetivo conseguidos con la participación de todos los presentes. El desafío: Involucrar plenamente a las Iglesias particulares de Centro América en el proceso de los CAM-COMLA". Y el objetivo: "Favorecer las estructuras de animación y formación, como el eje transversal de toda la actividad evangelizadora, para que la Iglesia local en su conjunto asuma la responsabilidad misionera ad gentes". 5.- Consulta continental. Inmediatamente después de ese encuentro, de febrero a mayo, la Comisión Central de Guatemala procede a una consulta continental, con el fin de recoger sugerencias que permitieran trazar el plan de trabajo general de todo el proceso del Congreso. La consulta aborda estos temas: El Congreso que queremos, su proceso preparatorio, temática, instrumento de trabajo, contexto histórico eclesial y justificación y objetivos del Congreso. Significativo fue el hecho de que respondieran 17 países. La respuesta de Guatemala llega entre los meses de marzo a mayo. 6.- En Guatemala, del 14-17 de junio, se realiza el Primer Encuentro Centroamericano. Los esfuerzos se centraron en reflexionar sobre el Congreso que se desea impulsar, preparar y celebrar. Participan por primera vez los Vicarios de Pastoral. 7.- Reunión en Santa Tecla, el 10 y 11 de agosto, con la participación de las Comisiones de Honduras, El Salvador y Guatemala, para perfeccionar el Plan de trabajo, el perfil del Congreso que queremos impulsar y las razones que justifican su realización. También logra diseñar el proceso de preparación con una serie de actividades que van desde la etapa anterior al congreso hasta el postcongreso. La actitud inspiradora es : "Ser testigos del Evangelio de la vida desde la pequeñez, la pobreza y el martirio" El tema del Congreso: "La Misión: Anuncio del Evangelio de la Vida, tarea fundamental del Pueblo de Dios que peregrina en América". El lema: ˇIglesia en América, Tu vida es Misión! Perfil del Congreso: Queremos un Congreso que nos permita seguir escribiendo el libro de los Hechos de los Apóstoles en nuestras Iglesias del Continente Americano de hoy. Por eso, queremos un Congreso: que fortalezca la comunión (a partir de los dinamismos de Ecclesia in America, en continuidad y comunión con los anteriores Congresos), que revitalice la misión (recreando y revitalizando la misión ad gentes en la Iglesia) y que anime el testimonio (desde la pobreza, la pequeñez y el martirio, sea buena noticia para las experiencias de dolor y exclusión del continente). Desde septiembre a diciembre del 2000, se difunde el Plan de Trabajo a nivel continental. En el mes de octubre se tiene en Roma la reunión con los Directores Nacionales de OMP. 8.- En Valle de Ángeles, Honduras, en noviembre del 2000, los Directores Nacionales de OMP de América Central presentan el Plan de trabajo a los obispos reunidos en el SEDAC para su aprobación. Al año de la designación de la sede del Congreso, se tiene ya diseñado y aprobado por los obispos de América Central el camino a seguir para la preparación y celebración del Congreso. La Congregación para la Evangelización de los Pueblos es informada y aprueba el Plan de Trabajo. 9.- Se crea la página web y se comienza la integración de las Comisiones que facilitan la realización del Plan de trabajo. Se crea la Comisión que preparará el Instrumento de trabajo en Guatemala. Se insiste en que cada país forme una Comisión nacional. FASE DE MOTIVACION 10.- Primer Encuentro Centroamericano de Directores Diocesanos de OMP y Vicarios de Pastoral, realizado en Candelaria, El Salvador, del 5 al 7 de febrero de 2001. Objetivo: Revisar juntos el Plan de Trabajo del CAM2 - COMLA7 para enriquecerlo y facilitar su aplicación en nuestras Iglesias Particulares. En Guatemala, el 6 de septiembre, se lleva a cabo la Asamblea Nacional de Misiones. Segundo Encuentro Centroamericano de Misiones, que se lleva a cabo en Guatemala, del 19-23 de noviembre del 2001. Encuentro muy importante porque en cierta forma "hizo vivir anticipadamente" lo que podría ser el Congreso. Hubo ponencias teológicas muy importantes de la profesora Maricarmen Martín, Mons. Aubry, del P. Romeo Ballán, delegado del Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Estuvieron presentes misionólogos, superiores mayores de congregaciones, vicarios de pastoral, y representantes de institutos misioneros de Centro América. Se explicó y se entregó el Instrumento de Trabajo. Los participantes de alojaron en parroquias vecinas, donde fueron recibidos por familias, como un ensayo de lo que sucederá durante el Congreso. Primera reunión en función de la preparación del Congreso de Misionólogos. PREPARACION INMEDIATA 2002 11.- En su Asamblea Plenaria Anual, del 22 al 23 de enero, la CEG invitando a los Vicarios Generales y a los Vicarios de Pastoral de las diócesis, reflexionando sobre la Misión con el apoyo de Mons. Luis Augusto Castro Quiroga, Arzobispo de Tunja y del Padre Jesús Osorno, secretario del DEMIS. 12.- En esta Asamblea fue elegido Mons. Julio Cabrera Ovalle (ahora trasladado a la diócesis de Jalapa), presidente de la Comisión de Misiones y consecuentemente Presidente de la Comisión Central preparatoria del Congreso. La Conferencia Episcopal publica un Comunicado en el que anima a continuar la preparación del Congreso. 13.- Del 4-8 de febrero, se lleva a cabo el Segundo Encuentro Centroamericano de Directores de OMP y Vicarios de Pastoral, en Valle de Ángeles, Honduras. Se considera esta reunión de gran importancia porque de ahí sale el Proyecto definitivo del Santo Año Misionero y se elige el himno y el logotipo del Congreso, aunque aún no con carácter definitivo. 14.- La importancia de la presente reunión de Managua (19-20 de marzo) mira directamente a impulsar la celebración del Congreso Americano Misionero, dado que se pretende diseñar en forma definitiva cómo será su realización día a día. Además, se hablará del Congreso de Misionólogos. Nos tocará lograr la aprobación final del Instrumento de trabajo, para que pueda ser conocido y reflexionado durante el Santo Año Misionero en todas las diócesis de América Central. Se pretende tener lo más pronto posible la edición definitiva. Por otra parte, se dará amplio espacio a la preparación y celebración del Santo Año Misionero que se anunciará y proclamará este año; y por lo tanto los Vicarios de Pastoral trabajarán los mecanismos que permitan realizar el Santo Año Misionero. También se presentará el documento que describe la situación social y eclesial de Centro América. De esta manera con un poco más de un año y medio de anticipación, se tendría todo previsto para la celebración del Congreso con una efectiva participación de todas las Iglesias particulares de América Central. 15. Concluyo con algunas características de este Congreso: 1) Este Congreso quiere impulsar, motivar y animar a todas las Iglesias Particulares a una vida cristiana más plena y a una renovación en y desde la Misión. Todos los países centroamericanos lo preparan con la participación efectiva de más de 50 diócesis. 2) El Instrumento de trabajo se prepare de tal manera que sirva antes, durante y después del Congreso. 3) Participación efectiva de los delegados de Canadá y Estados Unidos. 4) La participación de los vicarios de pastoral de las Iglesias particulares de Centro América, que juegan un papel de primera importancia para el Santo Año Misionero y para descubrir y hacer efectiva la vocación misionera de las Iglesias particulares y su responsabilidad en la misión "ad gentes". 5) El Congreso estará precedido por un Santo Año Misionero, en el que se trabajará el Instrumento de Trabajo. Se visitarán todas las casas de las parroquias divididas por sectores y se tendrá una gran participación de los laicos, varones y mujeres. 6) Al Congreso le precederá inmediatamente el Congreso de misionólogos convocado por el Departamento de Misiones (DEMIS) del CELAM. Este departamento del CELAM participa activamente en la persona de su Secretario Ejecutivo en todo el proceso de preparación del Congreso. 7) Todo esto hecho desde la pequeñez y pobreza de nuestros países y de nuestras Iglesias particulares, fortalecidos con la sangre de nuestros mártires, en su mayoría laicos, indígenas, catequistas, aunque no han faltado los obispos, y los consagrados y consagradas. 8) Deseamos escribir de nuevo, desde América Central, el libro de los Hechos de los Apóstoles. Managua, Nicaragua, 19 de marzo,
+ Mons. Julio Cabrera Ovalle |