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La colaboración de laicos y laicas fue particularmente significativa también en esta Segunda Asamblea Nacional. Las diversas comisiones de servicio se fueron preparando con entusiasmo y responsabilidad desde varias semanas antes afín de tener todo listo para los días 27 y 28 de septiembre. La participación de ellos y ellas, antes y durante la Asamblea ha sido muy significativa y valiosa para que los convocados tuvieran las mejores condiciones para el desarrollo de los trabajos.
De este modo las y los miembros de varios Movimientos Laicales de la Arquidiócesis de Guatemala habían dispuesto adecuadamente todo para la recepción de los participantes, quienes fueron arribando de las diversas jurisdicciones eclesiásticas de Guatemala, mientras Joel, joven misionero comboniano muy animadamente nos invitaba a cantar con todo entusiasmo y alegría. Esto fue creando un clima fraterno, cálido y de "gusto por la misión". Iniciamos con una hermosa oración comunitaria y participativa, centrada en la página evangélica de ese día (Lucas, 9,18-22) preparada por la Hermana Nora Salazar, Misionera Teresita. Presiden este momento el Señor Arzobispo Metropolitano de Guatemala, Monseñor Rodolfo Quezada Toruño, Mons. Julio Cabrera, Obispo de Jalapa y Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, y Mons. Gerardo Flores Reyes, Obispo Emérito de La Verapaz y miembro de la Comisión Central del Congreso. El saludo de bienvenida y la presentación corresponde a Mons. Julio Cabrera. Inmediatamente entramos a recordar el camino que hemos recorrido en estos casi tres años en una especia de crónica de los sucesos más relevantes, tanto a nivel nacional como centroamericano. Se destaca que en el camino ha habido, desde el inicio, el firme propósito de propiciar una amplia participación a todo nivel en la vida de la Iglesia, aunque no todos han respondido de la misma manera, sin embargo, mientras se avanza son muchos los que se van involucrando; además, poco a poco, se tiene claridad de los objetivos que se pretenden alcanzar y del proceso que se debe seguir; finalmente, se señalan los diversos encuentros realizados, que han ido marcando los avances cualitativos que una tarea de estas requiere. Vale la pena reconocer la presencia de un grupo de niños de la diócesis de Sololá que se unieron a la Asamblea para animarnos con sus instrumentos y sus cantos, de una manera agradable y de buen gusto. Enseguida se desarrolla una de las ponencias más esperadas e importantes de la Asamblea: "La tarea misionera de la Iglesia de Guatemala a la luz de la Carta Pastoral colectiva, 500 años Sembrando el Evangelio", del Episcopado Guatemalteco, a cargo del sacerdote dominico Luis Miguel Otero, miembro del centro de investigación cultural Akutan, con sede en la Ciudad de Cobán, diócesis de la Verapaz. El diálogo sostenido con el conferencista permitió ampliar algunos aspectos de su exposición y profundizar en otros. Esto ayudó para una mejor comprensión de su planteamiento El aporte del P. Luis Miguel, nos abrió la puerta para identificar los desafíos que la misión ad gentes están planteando a nuestras diócesis en el comienzo de un nuevo siglo, sobre todo desde una realidad pluricultural tan rica como la guatemalteca. Las diócesis están percibiendo un aire renovador del Espíritu en la medida en que se van abriendo a la misión universal de la Iglesia. La ruptura de fronteras, después de 500 años de evangelización, con sus luces y sombras, abre inusitadas perspectivas de un nuevo Pentecostés en el "nuevo milenio que se abre". La tarde, después del almuerzo, estuvo muy alegre y animada, gracias a las genialidades del P. Juan Pablo Aguirre, Director de las Misiones de la Diócesis de Zacapa-Chiquimula, quien nos puso a cantar, a bailar y a superar el sueño o el cansancio propio de esas horas. Reímos, nos abrazamos y brincamos a ritmo de jóvenes quinceañeros, aunque para algunos esa edad ya haya sido triplicada. Dentro de ese clima de animación post-almuerzo, recibimos al grupo de teatro AMANECER , quienes con sus habilidades para la escenificación nos evangelizaron de un modo agradable e interpelante presentándonos el drama de una chica que en la fogosidad de la juventud se deja deslumbrar por la fama, la riqueza y el placer, abandonando a su familia para recorrer el destino de los "ricos y famosos". Cuando todo aquel castillo de arena se derrumba y se encuentra en el abismo de su propia desgracia, experimenta en su corazón la tierna presencia de una Madre que la ama y la conduce al encuentro gozoso y liberador de Jesús de Nazareth. Todos quedamos edificados por el mensaje recibido y por la habilidad de los protagonistas, quienes han encontrado en el teatro el modo de hacer misión. Otro de los aspectos importantes de esta Asamblea lo constituyó la presentación del Instrumento de Trabajo en su edición oficial y definitiva. Correspondió al P. Mario Molina, uno de los miembros de la comisión que asumió la tarea de elaborarlo, ofrecernos las claves para una mejor comprensión y utilización del mismo. El texto es una de las herramientas que tenemos para prepararnos al Congreso. La finalidad de esta herramienta es facilitar la comunicación de reflexión, de proyectos, iniciativas de tipo doctrinal y pastoral con el fin de vigorizar la misión ad gentes. El Instrumento de Trabajo, orienta, suscita interés, provoca cuestionamientos en vistas a una participación activa en el Congreso. Habrá logrado su objetivo si es capaz de despertar propuestas pastorales, desarrollar los aportes que las Iglesias de América harán a través de sus delegados en los grupos de trabajo del Congreso o mesas de reflexión. Enseguida trabajamos en grupos de diócesis para empezar a diseñar un plan que nos permita utilizar adecuadamente el Instrumento de Trabajo. Algunas diócesis lo utilizarán primero a nivel parroquial, entre los agentes de pastoral más activos y comprometidos. Luego a nivel de decanatos o vicarías de pastoral, para poder llegar, finalmente a un encuentro diocesano, en el que se puedan recoger todos los aportes generados desde las parroquias. De esta manera la diócesis estaría ofreciendo su aporte en la Tercera Asamblea Nacional que se estaría celebrando el próximo año a finales de septiembre. La jornada concluyó con la Eucaristía presidida por Mons. Julio Cabrera y concelebrada por buen numero de sacerdotes. Participaron también las familias que abrieron su corazón y su casa para hospedar a los participantes. La generosidad y alegría de estas familias fue una nota importante de esta Asamblea, que va preparando ya la actitud que hemos de mostrar en los días que se estará celebrando el CAM2. TeleMisión, televisora católica de la Arquidiócesis de Guatemala, transmitió la Eucaristía, luego grabamos un dialogo coordinado por el P. Antonio Bernasconi, Director Nacional de las OMP, en el que participaron, la Licenciada María Eugenia de Góngora, Mons. Julio Cabrera y Monseñor Gerardo Flores, y este servidor, en el que comentamos para la audiencia de este canal, el proceso del CAM2, las impresiones de la Segunda Asamblea, la participación de los laicos en la misión de la Iglesia y los desafíos que la misión enfrenta sobre todo desde la interculturalidad. En el segundo y último día de la Asamblea centramos nuestra atención en el Año Santo Misionero. Iniciamos orando de manera comunitaria y participativa. Nuestra oración estuvo centrada en la página evangélica del día, Lucas, 9,43-45. Mons. Julio Cabrera, desde las amplias perspectivas que ofrece la Novo Millenio Ineunte y en el contexto de un cambio de época, nos presentó las esperanzas de la Iglesia de Guatemala en el Año Santo Misionero. Una lectura de esa importante carta de Juan Pablo II, en clave missio ad gentes, señalando al mismo tiempo las prioridades que la Iglesia debe asumir en el inicio del nuevo siglo, constituyó el amplio marco en el que situó el Año Santo, planteando su identidad y finalidad, sus protagonistas y destinatarios , sus etapas y pasos que se han seguir. Con la sugestiva motivación del obispo Cabrera, los grupos de diócesis reflexionaron sobre las expectativas que ellos tienen de cara a este gran evento, luego se compartieron en plenaria con el fin de ayudarnos a imaginar y soñar el Año Santo Misionero que queremos. Las esperanzas son grandes porque la ilusión es inmensa y el compromiso con el Señor y su Iglesia son fuertes. Así con el firme compromiso de seguir caminando hacia una Iglesia cada vez más consciente de su identidad misionera y con las diversas expectativas que todo este trabajo esta suscitando nos preparamos para la paraliturgia con la que quisimos concluir la Asamblea. Hermana Nora Salazar, con su rica espiritualidad misionera y su gran creatividad la preparó bajo el título: "Peregrinando con el Santo Hermano Pedro". Para esta paraliturgia invitamos a Fray Edwin Alvarado con el coro de la Iglesia San Francisco el Grande de la Ciudad de Antigua Guatemala, quienes trajeron la reliquia del Santo Hermano Pedro para nuestra veneración y así podernos inspirar de este laico y gran "mensajero del amor de Dios". Iniciamos frente a la recién construida sede de Cáritas Nacional, nuestra peregrinación para expresar nuestra solidaridad con los pobres y nuestro compromiso en la lucha por la justicia, como una manera de vivir hoy, en Centro América la misión de Jesús. El segundo momento lo vivimos frente a la Sede de la Conferencia Episcopal, para hacer patente nuestro profundo sentido de comunión eclesial con nuestros pastores, que van marcando el ritmo de esta primavera misionera que estamos viviendo. Seguimos avanzado, para realizar la tercera etapa de nuestra peregrinación frente al campanario del Santuario Eucarístico, para significar que "la Hora de la Misión" ha llegado a nuestras Iglesias Particulares y por que la campana del Santo Hermano Pedro debe hacer vibrar nuestra "alma misionera". Continuamos nuestra caminata para situarnos en la entrada principal del Santuario Eucarístico, evocando con ello que "el corazón de la misión es la Eucaristía", como lo afirmara Juan Pablo II (Domund, 2001). Finalmente entramos en el "recinto sacro". Resonó en nuestros corazones la parábola del Buen Samaritano, con el apremiante llamado de Jesús: "Anda y haz tú lo mismo". La reflexión que nos brindó Fray Edwin Alvarado, además de emocionarnos y tocar nuestro corazón nos presentó de modo ameno y agradable el rostro del Hermano Pedro como el hombre de Dios, solidario con los pobres, abierto al Espíritu para discernir adecuadamente a la voluntad divina en sus proyectos de laico misionero. Los cantos inspirados en el Hermano Pedro e interpretados por sus autores nos llenó a todos de aquella profunda alegría que provocan las cosas de Dios, momento muy trascendente fue también cuando el Arzobispo emérito de Guatemala, Mons. Próspero Penados del Barrio con visible emoción hizo resonar la campanita del Santo Hermano Pedro, Guatemala: es Hora de la Misión. Todos los participantes recibieron el "Envío Misionero", de parte del Obispo que presidía la paraliturgia, Mons. Julio Cabrera, al mismo tiempo que entregaba una insignia que identificará al animador y animadora del Año Santo Misionero, sellando de este modo el compromiso que cada uno asume para llevar el mensaje de Jesús más allá de las fronteras. Concluyo esta crónica, con la fórmula empleada por el Obispo al realizar el "Envío Misionero", con el fin de mantener viva nuestra entrega incondicional a la causa de Jesús y a la misión de la Iglesia en el mundo: Los acontecimientos de gracia este año: La presencia del Santo Padre en Guatemala, la Canonización del Santo Hermano Pedro, la preparación al Congreso Americano Misionero, nos repiten ese mismo mensaje. Oigamos hoy, pues, nuevamente a Jesús: "Vayan pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, Bautizándolos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Sepan que Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo" (Mt. 28, 19-29) La Iglesia que peregrina en Guatemala nos repite ese mensaje en estos términos: "ANDA Y HAZ TU LO MISMO" Con gozo proclamemos el lema de nuestro Congreso: ¡¡¡¡IGLESIA EN AMÉRICA TU VIDA ES MISIÓN!!!! Yo los envío, la Iglesia de Guatemala los envía. ¡Sean fortalecidos con el Espíritu Santo! ¡Caminen llenos de confianza! ¡Sientan el apoyo de la oración universal!" |