Del mensaje de Comla6-Cam1 al Pueblo de Dios

Hemos escuchado en estos días los testimonios ofrecidos por los misioneros: obispos, sacerdotes, consagrados/as, laicos, familias, contemplativos, niños.

Nos han manifestado el secreto de su acción evangelizadora realizada con variadas actividades en distintos lugares del mundo.

Nos han contagiado su ardor misionero y como ellos:

Nos sentimos en primer lugar seducidos por Cristo y enviados por El, el misionero del Padre. Como los apóstoles decimos: "No podemos callar lo que hemos visto y oído".

Nos sentimos enviados por la Iglesia, sacramento de Cristo, que es esencialmente misionera.

Nos sentimos testigos del amor de Cristo y de la Iglesia en su servicio sobre todo a los pobres y marginados económica, social y religiosamente.

Queremos prolongar la encarnación de Jesús en la cultura de cada pueblo, entrando en diálogo con ella, enriqueciéndola con la levadura del Evangelio, asumiendo sus aspectos positivos y defendiéndola del peligro de su eliminación.

Para estos valores estamos dispuestos a entregar nuestra vida denunciando los males que destruyen la dignidad del hombre y proponiendo a todos la plenitud de la vida humana en Cristo.

Todo esto nos exige un camino de santidad personal vivido en la cotidianidad, con la conciencia de colaborar activamente en la construcción del Reino de Dios en todo el mundo con la inquietud del apóstol Pablo "Ay de mí si no evangelizara".

De esta manera somos conscientes que ofrecemos a la sociedad, redimida por Cristo, la posibilidad de una solución a los graves problemas que la asechan y aquejan, entre ellos las luchas por distintas convicciones religiosas y los enfrentamientos étnicos y culturales.

Después de haber compartido estas vivencias nos dirigimos

  • a todo el pueblo de Dios y le pedimos que revitalice su conciencia de que ser miembro de la Iglesia es ser esencialmente misionero, ya que "Las perspectivas universales de la Iglesia deben ser las perspectivas normales de la vida cristiana",
  • a los laicos les recordamos su responsabilidad de colaborar con la misión evangelizadora de la Iglesia con su oración, sacrificios ayudas de solidaridad y disponibilidad a ser enviados a anunciar el Evangelio "ad gentes" si sienten este llamado divino,
  • a los jóvenes en particular Les invitamos a ponerse como los apóstoles a la escucha del llamado de Jesús y con el profeta Isaías decir: "heme aquí Señor, estoy dispuesto, envíame. .. " (Is. 6,8),
  • a los niños les agradecemos por su activa participación que dieron por primera vez a este Congreso Misionero y les exhortamos a seguir colaborando con el mismo entusiasmo que han demostrado,
  • a las familias las alentamos a favorecer las vocaciones misioneras de sus hijos y a estar abiertas a un eventual llamado a una colaboración directa para la misión,
  • a quienes viven la vida contemplativa les expresamos que consideramos muy importante su entrega y todos los misioneros los sienten cerca de su trabajo apostólico y cuentan con su oración constante,
  • a los consagrados y consagradas los animamos a hacer presentes los valores del Reino con su compromiso profético en el mundo, según su propio carisma y las necesidades más urgentes de la Iglesia y de la sociedad,
  • a los seminaristas les pedimos que adquieran un conocimiento de los problemas y de las necesidades de la Iglesia universal y del mundo, manifestándose dispuestos a entregar su vida para el anuncio del evangelio sobre todo en los lugares donde Cristo todavía no es conocido,
  • a los sacerdotes los exhortamos a vivir la dimensión misionera universal que han recibido con su ordenación sacerdotal y estar dispuestos a ir dónde son más urgentes 1as necesidades de la Iglesia,
  • a los Obispos los animamos a meditar junto con su presbiterio las palabras de Puebla.: "Nosotros mismos necesitamos misioneros, pero debemos dar desde nuestra pobreza" (D.P. 368) completadas por la afirmación de Santo Domingo (I25) "No puede haber Nueva Evangelización sin proyección hacia el mundo no cristiano", conscientes que "la fe se fortalece cuando se comparte",
  • También nos dirigimos a los responsables de los Medios de Comunicación Social, convencidos de la importancia que tienen para hacer conocer, con una información objetiva, los desafíos del mundo de hoy y las propuestas que, para solucionarlos, ofrece la Iglesia. Sólo en Cristo, Palabra de vida eterna, el hombre encontrará el camino de la plena realización personal y del cambio social que necesita.
Pedimos a María de Guadalupe, Patrona de América, que trajo al nuevo continente el mensaje de fraternidad universal en el respeto de las culturas locales, que nos dé
  • la esperanza de superar las dificultades que encontraremos en el cumplimiento de nuestras responsabilidades en los umbrales del tercer milenio,
  • el coraje de ser constructores de un nuevo mundo en el amor y la solidaridad,
  • el ardor para anunciar el Evangelio de la. vida a todos los pueblos de todos los continentes,

Paraná (Argentina) 3 de octubre de 1999.